Aprovechando la cercanía de la ciudad de Barranquilla, sede de las eliminatorias al Mundial Brasil 2014, nos trasladamos al estadio metropolitano para enfrentar primero a Venezuela y luego a la poderosa seleccion Argentina.
Compramos los tiquetes al doble del precio real, la distribución se hizo de forma poco clara y al segundo día de ventas ya estaban agotadas las de occidental. Encontramos cupo en oriental, vuvuzela en mano, animamos y literalmente dejamos el aliento en la cancha.
Colombia marcó primero y la tristeza en su rostro era evidente, lo consolé y le dije que tuviera paciencia, que Messi aparecería en el segundo tiempo y que allí, cerca del lugar que ocupaba, celebraría su gol. (en realidad, no quería que eso sucediera)
Asi lo hizo, esperó el inicio del segundo tiempo bajo por las escalerillas y acomodó su menuda silueta en la primera fila; estaba totalmente rodeado de camisetas amarillas, pensé "si Messi hace un gol, es posible que lo celebre con el", a poco mas de 10 metros estaba el banderín de esquina.
Al minuto 60 apareció Messi, tomó un rebote y listo, pero un compañero lo abrazó y detuvo su carrera. Julio, se levantó de su sitio, miro a ambos lados y contuvo su emoción, me alegré por él.
Arriba con Ton, asimilabamos el golpe, pero otro gol se veía venir, 12 minutos después, Sergio Aguero pescó otro rebote y listo, todo había terminado.
Pero como sabíamos, al menos uno de los tres volvería a casa contento...

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