Ernesto Sábato nació en Buenos
Aires, Argentina en 1911 y murió en 2011 antes de cumplir 100 años;
perteneciente a una familia de clase media a la que él mismo definía como “clásica
y jerárquica” fue el décimo de once y nació poco tiempo después de la muerte de
su noveno hermano, Ernestito, por lo que lleva su nombre. “Mi padre era
severísimo y Yo le tenía terror, mi madre me escondía debajo de la cama
matrimonial para evitarme un castigo”
Se doctoró en física en la
Universidad de la Plata (1938) e inició una prometedora carrera como
investigador científico en París, donde había ido becado para trabajar en el
laboratorio que fundara la célebre Marie
Curie. “En el laboratorio Curie, en
una de las más altas metas a las que podía aspirar un físico, me sentí vacío de
sentido. Golpeado por el descreimiento, seguí avanzando por una fuerte inercia
que mi alma rechazaba”.
En una entrevista acotó:
"Yo trabajé en observatorios astronómicos... están llenos de neuróticos. Contra lo que
bien puede pensar la gente de la calle, el astrónomo no es un hombre en paz. Un
hombre que mira a las estrellas, lo hace porque la Tierra no le sirve. En
general es un evadido, generalmente son neuróticos y a veces hasta psicóticos.
Son solitarios, son desajustados con el mundo los astrónomos, en general, puede
haber excepciones. Si algún astrónomo me oye que no enoje demasiado, yo no
estoy seguro a esta altura de mi vida de casi nada, pero son en general así.
Son incluso misántropos, y uno busca lo que no tiene, yo no tenía orden y
busqué el orden porque no lo tenía, y el orden por excelencia es el orden de
las matemáticas".
Trabó amistad con los
escritores y pintores del movimiento surrealista, en especial con André Bretón,
quien alentó la vocación literaria de Sábato y despertó su fascinación por los
arcanos del inconsciente, motivo que sería recurrente en su obra. En París comenzó
a escribir su primera novela, La fuente muda, de la que sólo publicaría un
fragmento en la revista Sur.
En 1940, de regreso en
Argentina, comenzó a dictar clases en la Universidad Nacional de La Plata, pero
se vio obligado a abandonar la enseñanza tras perder su cátedra a causa de unos
artículos que escribió contra Perón.
"La ausencia de memoria
colectiva es una defensa de la especie humana"
"De la vanidad no digo
nada, creo que nadie está desprovisto de ese notable motor del progreso
humano"
"La vanidad, aun cuando
se imagina que no existe en absoluto, la descubres de pronto en su forma mas
sutil: la vanidad de la modestia"
"Con los años se llega
a saber que la muerte no es solo soportable, sino hasta reconfortante"
"Uno puede detestar con
mayor razón lo que conoce a fondo"
"Un planeta minúsculo
que corre hacia la nada desde hace millones de años"
"Vivir consiste en
construir futuros recuerdos"


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