Cuando se lee a García Márquez en obras como La mala hora, Cien años de soledad y especialmente en El Coronel no tiene quien le escriba, se percibe la miseria del entorno, la desesperanza, la tristeza, la lenta agonía de la rutina que todo lo devora, cada uno de sus personajes parece vivir para esperar la muerte, eso explica porque en sus obras ella es la invitada de honor y es extraordinariamente extraño no encontrarla varias veces en cada uno de los capítulos de su extensa obra.
Quise leer nuevamente la que es considerada por muchos la "Historia de amor mas grande jamás contada" atrapada en "El amor en los tiempos del cólera" y resalté pasajes maravillosos, llenos de una sabiduría abrumadora y con la muerte como elemento principal de los temores y las angustias de la siempre fragil condición humana.
"Cada quien es dueño de su propia muerte y lo único que podemos hacer llegada la hora, es ayudarlo a morir sin miedo ni dolor"
"Otra cosa bien distinta habria sido la vida para ambos de haber sabido a tiempo que era mas facil sortear las grandes catástrofes matrimoniales que las miserias minúsculas de cada día"
"Lo había visto en alguna parte, sin duda, pero no recordaba donde. Le ocurria con frecuencia sobre todo con los nombres de las personas, aún de las mas conocidas y esto le provocaba una angustia espantosa" refiriendose a Juvenal Urbino, me sorprende sobre manera este pasaje porque a mi me pasa exactamente igual, aunque después de leerlo, la angustia se disipa un poco.
"Sin embargo a pesar de que le dolía la interrupción de su sangre en el manantial de la historia, lo que mas le preocupaba de la muerte al doctor Urbino era la vida solitaria de su esposa"
"Le rogó a Dios que le concediara al menos un instante para que el no se fuera sin saber cuanto lo había querido... pero tuvo que rendirse ante la intransigencia de la muerte."
"La gente que uno quiere debería morirse con todas sus cosas"
"Pero el exámen reveló que no tenía fiebre ni dolor en ninguna parte y lo unico concreto que sentía era una necesidad urgente de morir"
"Lo comprobó con la compasión de los hijos a quienes la vida los ha ido conviertiendo poco a poco en padres de sus padres"
"Habian concebido la muerte como un percance que les ocurre a otros"
"Había despertado a las cinco de la mañana como despierta el condenado a muerte en la madrugada de la ejecución"
"Lloraba a grito pelado, como lloran los árabes a sus muertos"
"La vida mundana que tantas incertidumbres le causaba antes de conocerla, no era mas que un sistema de pactos atávicos, de ceremonias banales, de palabras previstas con el cual se entretenían en sociedad unos a otros para no asesinarse"
"Seguia siendo así aún después de que el cuerpo empezó a mandarle las primeras señales de alarma porque siempre había tenido la salud de piedra de los enfermizos"
"El hospital de los Adventistas, un inmenso galpón blanco extraviado en los aguaceros del Darién, donde los enfermos perdían la cuenta de la poca vida que les quedaba, y en cuyos cuartos solitarios con ventana de anjeo nadie podía saber con certeza si el olor del ácido fénico era de la salud o de la muerte"
"En cambio nadie conoció nunca la visión de los que no regresaron, y entre estos los mas tristes: los que murieron desterrados en el pabellón de los tísicos, mas por la tristeza de la lluvia que por las molestias de la enfermedad"
" Y siguió siendolo en aquellas tardes demoradas en las cuales la muerte fue siempre un invitado invisible"
"Nada se parece tanto a una persona como la forma de su muerte"
"Y vio a Juvenal Urbino en la cama matrimonial como había querido verlo desde que oyó hablar de él por primera vez, chapaleando en la indignidad de la muerte"
"Asi que dejó las cosas como estaban. Sin darse cuenta empezó a diferir sus problemas con la esperanza de que los resolviera la muerte"
"Que podía depararles el porvenir a un anciano como él , cojo y con la espalda abrasada de peladuras de burro, y a una mujer que ya no ansiaba otra felicidad que la de la muerte"
"Hablaron de ellos, de sus vidas distintas, de la casualidad inverosimil de estar desnudos en el camarote oscuro de un buque varado, cuando lo justo era pensar que ya no les quedaba tiempo sino para esperar la muerte"
"Desde que necemos esperamos la muerte y siempre la muerte nos sorprende, ella la tan esperada es siempre la inesperada" palabras de Octavio Paz en memoria de Jorge Luis Borges.

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