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lunes, 27 de junio de 2022

CAPITAL HUMANO Y DESARROLLO ECONOMICO DE SANTA MARTA Y EL MAGDALENA

La información que registro a continuación, está basada en el libro "Empresarios del Caribe Colombiano: Historia económica y empresarial del Magdalena Grande y del Bajo Magdalena 1870-1930 escrita por el Doctor Joaquin Viloria, Magister en planificación y administración del desarrollo regional de la Universidad de los Andes.
"En el Departamento del Magdalena, la familia De Mier se destacó en los negocios por encima de sus competidores al tener presencia en diferentes actividades económicas bien como pioneros, bien como competidores duros. El estudio de los De Mier viene a llenar un vacío que en la historia empresarial existía para sus actividades en el Magdalena Grande y en la costa Caribe en general.
Joaquín y Manuel Julián De Mier fueron los empresarios mas prósperos de Santa Marta durante gran parte del siglo XIX, con interés en actividades diversificadas como la agricultura, las importaciones, la navegación marítima y fluvial, el ferrocarril, los bienes inmuebles o la fabricación de ron. Sus redes familiares y comerciales les ayudaron para extender sus negocios a diferentes ciudades Colombianas y del exterior.

Al morir Manuel Julián (foto) en Agosto de 1896, dejó en herencia a sus hijos Joaquín e Isabel de Mier Diaz Granados las haciendas Papare, Garabulla y Toribio. En su testamento le pide a sus herederos "Que entre ellos no haya la menor desavenencia por intereses, pues no dejo de sentir pena al solo recuerdo de que pudiera haberla, por lo mismo doy a esta cláusula la forma de prevención paternal, aunque confío en la obediencia que siempre me han prestado" 
Es que Manuel Julián había vivido algunos sinsabores con sus hermanos por la forma como reconcentró en pocos años la fortuna de su padre.


Éxodo de Samarios en la segunda mitad del siglo XIX


A finales de la década de 1860 las actividades comerciales de Santa Marta se empezaron a desacelerar y en la década siguiente la élite samaria empezó a dejar la ciudad para trasladarse a Barranquilla, Bogotá y otras ciudades mas prósperas. Estas migraciones se presentaron por dos razones fundamentales: primero, las continuas guerras territoriales en el Magdalena y segundo la construcción del ferrocarril Barranquilla-Sabanilla que dinamizó en forma inusitada el comercio exterior por esta zona del país.
Durante gran parte del siglo XIX el estado del Magdalena se caracterizó por una alta inestabilidad política y por continuas revoluciones partidistas. La mayoría de estos levantamientos se fraguaba en Ciénaga población ubicada a 30 km al sur de Santa Marta, por lo que recibió el poco honroso título de "La belicosa"
Estos levantamientos armados destruían el escaso capital representado en infraestructura, ganado, barcos a vapor y mercancías. En 1867 el general Joaquín Riascos, Presidente del estado soberano del Magdalena, se lamentaba por la suerte de su territorio. "En la situación en la que hoy se encuentra el Magdalena, sin riqueza, abatida, sin industria y empobrecidos y desmoralizados, los pueblos con continuas y prolongadas luchas, solo la paz puede levantarlo de su postración y conducirlo a la prosperidad"
Estado del Magdalena

El General Joaquín Riascos fue víctima y protagonista de la violencia desenfrenada que vivió el Magdalena en esa época. En Febrero de 1844 su padre fue fusilado en Cíenaga al ser acusado de planear una conspiración contra el gobierno del Estado del Magdalena. En la revolución de 1860, Santa Marta fue asediada durante 21 días entre Noviembre y Diciembre de ese año: "Causa horror recordar no mas aquel hecho de armas fratricidas, en que se peleó tantos días dentro de la ciudad, de calle a calle y de casa a casa, hasta quedar aquella destruída y evacuada por los defensores. Con razón un historiador Samario afirmó que esta guerra fue el inicio de la primera época de ruina vivida por Santa Marta durante el siglo XIX.
Los levantamientos armados continuaron, siendo uno de los mas dramáticos el de 1875. En ese año se dieron fuertes enfrentamientos armados entre los partidarios presidenciales de Rafael Núñez y Aquileo Parra. En efecto, algunos integrantes del liberalismo radical que apoyaban la candidatura de Parra se sublevaron contra el gobierno del General Riascos, Presidente del Estado soberano del Magdalena. El General marchó a Riohacha y a la provincia de Padilla para enfrentar a las tropas anti-Nuñistas comandadas por el General Felipe Arias, y cuando se dirigía con sus soldados a San Juan del Cesar, cayó abatido en una emboscada; además ese 8 de Agosto murieron cerca de 350 combatientes oriundos en su mayoría de Ciénaga y su área de influencia.
Con la muerte de Riascos se desató una persecución política a sus seguidores en Ciénaga y Pueblo Viejo, como la ocurrida contra la familia del presbítero Pedro María Revollo y decenas de familias mas, que buscaron refugio en poblaciones vecinas como Santa Marta y Barranquilla.

A las anteriores revoluciones hay que sumar otros eventos que afectaron la estabilidad política y económica del Estado del Magdalena en la segunda mitad del siglo XIX, hechos que contribuyeron a la decadencia comercial de Santa Marta y a la emigración de sus gentes; primero salieron los comerciantes y sus empleados, luego los artesanos y por último la población mas humilde en busca de oportunidades de trabajo.
El otro factor determinante fue la inauguración del ferrocarril Barranquilla-Sabanilla (foto) en 1871, que dinamizó el comercio exterior por esa ciudad, convirtiendola desde ese momento en el principal puerto Colombiano.

La aduana de Santa Marta tuvo mayores recaudos que sus similares de Sabanilla y Cartagena entre los años 1855-1871, pero ya al año siguiente Sabanilla triplicó los recaudos de Santa Marta. Por su parte, los empresarios de Santa Marta no lograron financiar la construcción de un canal a través de la ciénaga Grande para empalmar con el Rio Magdalena.

El Ferrocarril Barranquilla-Sabanilla impulsó el crecimiento del comercio por esta zona portuaria, lo que aceleró el flujo migratorio hacia Barranquilla de un número considerable de familias Samarias, Cartageneras , Ocañeras y de otras regiones del país, así como comerciantes extranjeros. Sobre el flujo migratorio de Samarios a otras ciudades del país y del exterior en 1890 escribió Camacho Roldán:

“Luchando constantemente contra las ventajas que la protección oficial ha

concedido siempre a Cartagena, Santa Marta ha tenido algunos de los más

activos e inteligentes comerciantes del país: los señores [De] Mier, Abellos,

Cataños, Díaz Granados, Vengoecheas, Fergusson, Nogueras, Simmonds y

otros, quienes sucesivamente, con pocas excepciones, se han visto obligados

a buscar teatro para sus trabajos en otros lugares. Gran parte de la población

samaria se ha dispersado, principalmente a París, a Barranquilla y a Bogotá;

pero es fácil reconocerlos en dondequiera por su actividad en el comercio, la

 buena letra y las aptitudes especiales para la contabilidad.”

El mismo camino tomó el empresario Carl H. Simmonds y su familia. Simmonds llegó a las Islas del Caribe a los 20 años y allí se casó con la también alemana Rosa Simmonds. Hacia 1848 se radicó en Santa Marta, en donde fundó empresas de diversa índole: comercio, agricultura, navegación y comisiones, entre otras actividades. Se desplazaba a ciudades como Barranquilla, Carmén de Bolivar, Cartagena y las Islas del Caribe, para concretar sus negocios. Es así como en 1854 aparece como apoderado en santa Marta de varios comerciantes radicados en la isla de saint Thomas. Para esta época Simmonds fue nombrado Cónsul de Hamburgo en Santa Marta.

Este empresario también incursiono en el negocio del tabaco y la navegación a vapor. Con Pedro Fergusson, Jacobo Henriquez, José María Vieco y otros comerciantes Samarios y Cienagueros se propusieron cultivar unas cien hectareas de tabaco en cercanías de Ciénaga. Años después estos terrenos fueron cedidos or Simmonds a sus hijos: Mauricio, César, Theodor, Shara, Öscar y Julia.

En 1862 Simmonds tenía la segunda fortuna mas grande de Santa Marta; este comerciante junto a su esposa y su hijo Mauricio, negociaron fincas, barcos y casas en Santa Marta, Ciénaga y Barranquilla entre 1854 y 1883. Con el empresario José alzamora Herrera conformó la casa comercial Simmonds & Alzamora, cuyas actividades se desarrollaron entre 1871 y 1876.

Destacados miembros de las familias Obregón, Vengoechea, Noguera, Abello, Alzamora, y De Mier, para solo citar algunos casos, dejaron su natal Santa Marta durante la segunda mitad del siglo XIX, para establecerse en Barranquilla, Bogotá o algunas ciudades Europeas, que les ofrecían mejores alternativas para su inversión. La decadencia comercial de Santa Marta trajo como consecuencia no solo la fuga de cerebros y de capitales, sino además la ruina de la ciudad.

Uno de los hechos que comfirmó lo anterior fue el cierre del consulado de EU en 1883, convirtiendose Santa Marta en una simple agencia comercial. Para la década de 1880 la ciudad se encontraba arruidada y desolada. Actividades económicas como la agricultura, la ganadería o el comercio estaban diezmadas. No había industrias, hoteles, zapaterías o peluquerías, solo seis tiendas, un almacén, una farmacia, una imprenta y una sastrería.

El primer auge comercial de Santa Marta entre 1840 y 1870 no generó suficiente encadenamiento con otros sectores como la agricultura, la ganadería, el sector fininciero o las pequeñas industrias. La economía de Santa Marta estaba especializada en el comercio exterior, pero esa actividad no logró consolidar un amplio mercado interno o un mercado de trabajo local; así las cosas, una vez decayó el comercio exterior, su economía entró en crisis y sus empresarios emigraron.

Complementario a lo anterior, sus militares y dirigentes políticos, quienes en su mayoría eran los mismos, siempre estaban ocupados sofocando o preparando una nueva revuelta política, por lo que les quedaba poco tiempo para pensar en la prosperidad. Los anteriores problemas frustraron la posibilidad de consolidar a Santa Marta como un dinámico centro de negocios en la región caribe, posición que entró a ocupar Barranquilla desde 1870.

En Enero de 1881 se constituyó en Santa Marta la Compañía de Vapores, con el objeto de cubrir la ruta Santa Marta-Barranquilla por la vía de los caños y las ciénagas que comunicaban esas dos ciudades. la Compañía quedaba en libertad de establecer la ruta Santa Marta-Riohacha si la demenda así lo exigía. El capital fue de 2500 pesos representados por cien acciones de 250 pesos cada uno. Los principales accionistas fueron los Samarios: Manuel Julián De Mier, Alejandro Echeverria, José Alzamora y el Inglés Robert Joy.

El negocio de la navegación a vapor trajo la atención de muchos empresarios durante el siglo XIX, entre ellos los alemanes Juan Elbers, Adolf Held y Luis Giesken, el Inglés Robert Joy los Samarios Manuel Julian De Mier, el Antioqueño Francisco Montoya y otros comerciantes. Estos empresarios no solo aprovecharon los subsidios entregados por diferentes gobiernos, sinó además dinamizaron las exportaciones de tabaco y café, así como las importaciones de productos Europeos.

La construcción de los primeros ferrocarriles en colombia se hizo mediante concesiones privadas; eran pequeños, sin tramos  de conexión que no formaban un sistema ferroviario, siendo su propósito unir una ciudad o región con el rio Magdalena. Aunque los primeros tramos se hicieron durante el periodo del liberalismo radical, fue durante la primera administración de Rafaél Nuñez(1880-1882) cuando se iniciaron múltiples proyectos ferroviarios como los tramos Girardot-Bogotá, Salgar-Bogotá, Santa Marta- Rio Magdalena, Cúcuta-Zulia, La Dorada, Puerto Wilches-Bucaramanga, Calamar-Cartagena y Bogotá hacia el norte de la Sabana. En 1885 se habían construido 300 km de ferrocarril y en 1899, al estallar la guerra de los mil días, estos habían llegado a 500 km.


Durante el quinquenio de Reyes, de nuevo se activó la construcción de ferrocarriles o la reconstrucción de las líneas destruídas durante la última guerra (como la de Buenaventura-Cali), se empalmó la línea Girardot con el trén de la sabana, Honda-Ambalema, Bogotá-Zipaquirá, Bogotá hacia el sur, Cáuca, Santa Marta-Fundación (foto) y Medellín-Amagá. En 1914 se habían construido 1.200 km de ferrocarril, hasta llegar a 2.700 en 1930.

A partir de la década de 1870, Barranquilla se convirtió en la ciudad de mayor población en el caribe Colombiano, el puerto y aduana mas dinámica del país y una economía en constante crecimiento hasta la década de 1930. su sistema productivo tenía como base una pequeña y mediana empresa familiar en la que sus empresarios articularon una intrincada red de negocios alrededor de la comercilización de tabaco, importación de productos Européos, y Estaudinenses, empresas de navegación a vapor, transporte aéreo, bancos y casas de comercio con presencia en otra ciudades del caribe Colombiano y a lo largo del rio Magdalena.


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