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sábado, 16 de octubre de 2010

UNA GRAN TORMENTA

Suele pasar que luego de una gran victoria, el hombre siente la necesidad de embriagarse y luego aparece una resaca; por el contrario cuando sufres un reves y logras recuperarte, te fortaleces y acumulas valiosas experiencias determinantes para la sumatoria final.

Tal vez lo mas importante para un capitán no es tener un barco poderoso, sino conocer muy bien a su tripulación, es muy importante tener un buen 1er oficial, ese que te releva y te apoya en los momentos difíciles. Cuando sopla el viento, cuando se agita la marea y aparecen olas enormes, cuando se quiebra el mastil y se rasgan las velas, cuando ingresa mas agua de la que puedes evacuar, cuando la oscuridad no te permite orientar, cuando no puedes comunicarte, lo último que esperas es que tu primer oficial te de la espalda y desnude tus pocas o muchas falencias ante el resto de la tripulación; eso es mas devastador que la tormenta misma, y cuando la traición va acompañada de calumnias se da origen a una tormenta de grandes proporciones.
Si algo positivo tienen las crisis, es que durante ellas las máscaras se caén, entonces conoces a quien está detras, valioso tesoro cuando se trata de recorrer los extensos y tortuosos caminos que te depara el destino, destino que construyes en cada instante de tu vida y que está moldeado por tus decisiones, actitudes y comportamientos, en especial frente a las grandes dificultades que te obligan a dar fuertes golpes al timón.

El mastil está reparado, poco a poco se tejen las velas, el agua dejó de entrar las olas no son tan altas, el sol realiza vigorosos esfuerzos por brillar y el cielo aparece promesero y sonriente en el horizonte, hay que poner la casa (o mejor el barco) en orden; un buen comienzo sería..... recoger las mascaras.

EL CORRECAMINOS Y EL COYOTE



Desde que era un niño, esta es mi serie de dibujos animados favorita, hacía todo lo posible por verla y son pocos los episodios que desconozco. Desde 1950 cuando fue creada, encontró un lugar para perdurar en la memoria del público; los entendidos dicen que la serie se inspiró en persecuciones famosas como Tom y Jerry y Piolín y Silvestre, pero a diferencia de estas en donde Tom y Silvestre tienen algunos triunfos parciales, el Coyote no.

No sé si el autor (Chuck Jones) tenía la intención de plasmar en la historia, dos conceptos filosóficos a mi modo de ver de trascendental importancia en la vida del ser humano, o simplemente trató de repetir el éxito de las series que le antecedieron, cambiando el escenario y a los protagonistas. Creanme, si seguimos el "Ejemplo" del Coyote, no hay forma de no alcanzar nuestros objetivos, 60 años después continúa en su empeño por cazar al Correcaminos sin importar las desafortunadas experiencias anteriores que desafían todas las leyes incluyendo las físicas y la omnipresente ley de la probabilidad; y precisamente por esta, algún dia lo va alcanzar y se lo va a almorzar; no se que hará después, es muy probable que su vida pierda la principal motivación y en el desierto no son muchas las cosas para entretenerse.
Perseverar, intentarlo una y otra vez, sin que tu espíritu se amilane requiere de una fortaleza emocional y física a toda prueba insistir, insistir e insistir, y cuando ya no puedas mas, seguir insistiendo, hasta la mayor de las adversidades reconocería el esfuerzo.
El otro concepto de la serie tiene que ver con la fidelidad, la lealtad, el Coyote es el cliente que cualquier comerciante desearía tener; hasta ahora, no está en sus planes cambiar a su sempiterno proveedor: ACME no importa la abrumadora evidencia de que los suministros no son eficientes y con muchas sospechas de que la fábrica ha estado infiltrada y saboteada por El Correcaminos, el sigue allí, estoy seguro que tiene credito abierto e ilimitado.
Disciplina, perseverancia y lealtad, son tres armas poderosas, nadie fracasa con ellas.

sábado, 9 de octubre de 2010

EL AMOR POR EL TABAJO


Desde que tengo memoria, me gustó trabajar, cuando muy niño,
me gustaba acompañar a mamá al mercado y cargar la compra
mientras ella hacía largos recorridos tratando de encontrar los alimentos mas económicos para hacer rendir la platica. Hoy siento algo de remordimiento porque cuando los vendedores se descuidaban, yo echaba a la bolsa tomates, cebollas, papas y todo lo que estuviera a mi alcance; mamá llegaba orgullosa a casa mostrando todo lo que había comprado con tan poco dinero.
Tenía una pequeña carretilla, en donde recogia la basura en la cocina y la transportaba hacia el patio, era de metal color azul cielo y tenía los soportes de madera, de un color amarillo claro y una rueda de goma.
En el barrio vivía Alejo, un hombre discapacitado, con una gran deformidad en el cuerpo que hacía muy dificil la marcha,( debió ser una displasia fibrosa poliostótica) sin embargo era un hombre muy productivo; en las mañanas atendía un negocio en el mercado público vendiendo plátanos y en la tarde, se dedicaba a rifar electrodomésticos uno diferente cada semana, yo vendía boletas y ganaba una comisiíon, me tocaba caminar bastante y con frecuencia me colaba por la puerta trasera de los buses.
Cuando papá montó la carpintería inicié una etapa muy productiva, aprendí el oficio y en vacaciones me dedicaba de lleno a fabricar muebles, mi especialidad eran las sillas escolares, anteriormente los estudiantes debían llevar su propia silla al colegio, de tal forma que el final de año, era la temporada alta, exhibía mis productos en la puerta aprovechando el paso de la principal ruta de transporte; así conocí a Raul fuentes, un carpintero fino, a quien le gustaba el trabajo bien hecho, era detallista, perfeccionista pero no entragaba los trabajos a tiempo, porque dedicaba gran parte del mismo a otros menesteres. Raúl era mi principal empleador, pagaba bien y siempre teia un trabajo para mí; cuando estábamos en faena, me cansaba de esperarlo y no pocas veces cuando cupido le permitía reaparecer, yo había terminado el trabajo.
Tambíen incursioné en la panadería como vendedor, me entregaban una lata con bizcochos y panes y recorriamos las tiendas de la ciudad intentando obtener el mejor precio. Fui ayudante de albañilería, cobrador en los buses, pintor, tendero, pero la principal oferta estaba en las ventas.
Aprendí alfarería, hacíamos "materas" usando moldes de arena, alambre dulce y cemento; el fin de semana contratabamos un camión, buscabamos un sitio estratégico y caminabamos puerta a puerta con dos o tres pesadas materas al hombro.
Recorríamos las calles buscando cosas de metal, hueso, y elementos reciclables en la basura, para luego ir al mercado a las "chiveras" y obtener algunas monedas.
En la finca del tio Julio, construía "quitipones" que significa quita y pon en plural, para permitir el paso de un potrero a otro, arriábamos el ganado y bañábamos a los caballos, alternando las vacaciones con algo de trabajo.
Una vez en casa de un Médico apellido valencia, Papá y Yo pintamos unos muebles de banbú, labor dificil pues por la característica del material, era muy dificil hacer desaparecer las marcas del uso, además había que usar pintura natural lo que hacía mas dificil el asunto. El Galeno se enfurecío, nos insultó y de mala gana pagó el trabajo; me sentí muy dolido y recordé ese momento para evitar que se repitiera. Luego el destino me dió la oportunidad de estudiar con uno de sus hijos en el San Luis Beltrán y creanme, era mucho mejor estudiante que él.
Ya en la Universidad, cuando el tiempo lo permitió dictábamos clases a domicilio en compañía de Rafaél León, mi mejor amigo a quien Tatical, mi abuela paterna llamaba Rapiño por su apetito voraz; Rafa dictaba Física Y Matemáticas y Yo Química y Matemáticas.
Hoy trabajo con el mismo entusiasmo y agradezco a la divina providencia, la oportunidad permanente de hacerlo, voy al Laboratorio todos los días incluyendo sábados y cuando es necesario algunos Domingos, me encargo del mantenimiento de la casa y trato de inculcarle a mis hijos el amor por el trabajo.


domingo, 3 de octubre de 2010

ANGELES Y DEMONIOS

Angeles o demonios, eso podemos ser para las personas con quien interactuamos en nuestras vidas, y nunca se olvida, la resultante de ese encuentro, se ubica en el palco selecto de nuestra memoria.

Alguna vez escuché a dos argentinos discutir sobre que era mas importante la intención o el acierto; Porque muchas veces el efecto se produce sin la intención. Seguramente hablaban de futbol, en donde al menos en teoría la intención es lo que cuenta; pero el acierto es lo mas importante para quien de otra forma, se convertiría en víctima.

Quiero contarle de algunos encuentros con estas personas que si bien fisicamente en nada se parecen a las figuras míticas, a las cuales hago referencia, espiritualmente son exactamente iguales.

Mi Madre:

El mas hermoso de todos, quien supo cuidarme y enseñarme, pese a todas las adversidades que nos rodeaban; es un verdadero milagro haber superado tantas dificultades, no lo hubieramos logrado sin la ayuda y solidaridad de otros Angeles que tomaron la decisión y el tiempo para ayudarnos a salir adelante y alcanzar el lugar que hoy tenemos y del cual disfrutamos. Mamá dedicó todos sus esfuerzos a procurarnos una oportunidad y a enseñarnos lo importante que era aprovecharla al máximo, cuando debió remar, lo hizo con todas sus fuerzas y eso impidió que fueramos arrastrados por la corriente.
La Tía Mati:

Es la leona de la familia, para quien no hay tonos grises, extrema, luchadora, hiperactiva, gravita en una órbita diferente en donde todo se hace mas rápido y con mucha anticipación, tuve la suerte de tenerla cerca y entonces todo comenzó a suceder, nada que haga será suficiente para agradecer toda su ayuda. Todavía hoy aparece en los momentos difíciles para brindar su apoyo.

Migue:

Así lo llama la Tia Mati, el fue el enlace que nos permitió conectarnos al mundo del estudio, el conocimiento y las oprtunidades, como les dije al inicio, Angeles o Demonios, las cosas serían diferentes si nuestras vidas no se hubieran de alguna forma contactado, el vínculo persiste y de alguna forma intento hacerle saber lo agradecido que estamos.

El Dr. Angel:

Es un hombre con un liderazgo natural, sencillo, optimista, práctico, muy estructurado, excelente conversador, hombre de familia, es hoy mi unico amigo, a quien le cuento mis problemas sin ningún tipo de limitación, a quien le tengo absoluta confianza y quien me sigue orientando con mucha sabiduría.

De estas personas les puedo hablar en extenso, pero solo quería a manera de homenaje reseñarlos en este documento.

Hay, afortunadamente, muchos otros Angeles que he encontrado en mi camino y que me producen tranquilidad, sociego, esperanza fuerzas, animo, alegría, satisfacción y todo tipo de emociones positivas, necesarias para el duro camino que aún debemos recorrer; Gracias por propiciar tan necesarios encuentros, espero, no solo conecer a muchos otros, deseo devolver las bendiciones convirtiendome en uno de ellos para quienes crucen mi senda o me acompañen en ella.
!Gracias¡



martes, 14 de septiembre de 2010

EL CONDOR

Cuando comenzaba mi adolescencia, visitaba con mucha frecuencia a mis primos Katia, , Marinel, José, Alfonso, Roberto y  Oswaldo , hijos de mi tio Alfonso a quien apodaban cariñosa y respetuosamente "El Condor" debía caminar un largo trecho desde mi casa para llegar allí, los fines de semana con frecuencia me quedaba a dormir en su casa, bailabamos cantabamos y nos divertíamos en compañia de amigos y amigas del vecindario.

Era un hombre muy intuitivo,  de mediana estatura, tez clara, ojos de un color indescifrable y una mirada profunda; su torso era prominente y sus brazos fuertes; se mantuvo en forma, conservó una sana cabellera y evito que la obesidad lo abordara no obstante su buen apetito y el gusto por una buena comida; necesitaba camisas de talla máxima para poder acomodar su espalda que parecía no tener fin.

Bavaria era entonces un lugar poco poblado, con grandes extensiones de terreno sin construir alrederor de la fabrica del mismo nombre, en donde trabajaba. El condor, parecía disfrutar de sus jornadas nocturnas; no pocas veces salía al fenecer de la tarde  haciendo sonar la sirena justo al final del día. Siempre vigilante para regresar al día siguiente y disfrutar de un merecido descanso.

Fue muy unido a mi padre, quien le asitió en la construcción de una casa grande, sin lujos pero cómoda, había una enorme terraza amparada del ardiente sol por una alameda de tréboles que El había sembrado veinte años atrás; tenia además un largo pasillo por el cual se accedía a seis habitaciones bien ventiladas e iluminadas; siempre había allí un lugar para mi en cualquier momento del día; no tenía ningún tipo de restricción, entraba a la cocina, disponía de la despensa, era uno mas de la familia. Encontré aquí los amigos que necesitaba. Mi Tio Alfonso no tenía ningún reparo para conmigo; a cualquier hora de la madrugada se levantaba a abrirme la puerta y me daba la bienvenida.

El condor era un hombre muy orgulloso, le gustaba escuchar historias en las que un miembro de la familia fuera el héroe, anhelaba el triunfo de todos, en especial de sus hijos, trabajaba duro, cumplía con sus obligaciones y se divertía una que otra vez, pero cuando tomaba la decisión lo hacía  en serio, podía durar dos o tres días sin descansar; pocos podían  soportar su ritmo; era dueño de una forma muy particular de reírse, con sonoras carcajadas que acompañaba con un ligero movimiento del torso hacia atrás;  se enfermaba raras veces, tenía pocos amigos pero le gustaba relatar historias de marineros que surcaban océanos rebeldes y guerreros indómitos incapaces de doblegar. Nos identificábamos en el gusto musical; tener una  buena dotación de  sonido hacía parte de su sello personal.

Cuando terminé el bachillerato, se emocionó mucho, me regaló la musica (por supuesto, se necesitaba potencia y calidad) y dispuso de un vehículo Willy descapotado con una barra "antivuelco" prominente para recoger un cerdo que tambíen había donado otro tio (Julio); cuando se graduó mi hermana Bertha, también estuvo presto a colaborar. Justo antes de ingresar a su casa había una réplica de una famosa pintura del maestro Alejandro Obregón.

En septiembre del 2008 partió para nunca regresar, tenía 74 años; Mi hermana y Yo, lo aistimos en su enfermedad, colaborando en la gestion de la atención médica, pero había muy poco que hacer; lo vimos partir tranquilamente, desde su lecho de enfermo, rodeado de sus seres queridos.

Lo recuerdo con mucho cariño, su casa fue un  refugio agradable que me brindó seguridad en una etapa crucial de mi vida.

viernes, 10 de septiembre de 2010

LA CASCADA

Cuando eramos niños en edad escolar, pasabamos las vacaciones de final de año en la Finca de mi abuelo llamada La Cascada; estaba ubicada en las estribaciones de la sierra nevada de Santa Marta, Entre los Municipios de Aracataca y Fundación a 100 kms al sur de santa Marta.

Las vacaciones comenzaban con un viaje en una camioneta Willys con estacas, modelo 1954, de color rojo, saliamos a las 5 a.m pero el tio Julio hacía múltiples paradas para llevar provisiones, hacer negocios y visitar a los amigos.
Debíamos protegernos del inclemente sol con toallas y sábanas. La llagada se daba entre las 3 y las 4 de la tarde, eso si el camino estaba en buenas condiciones y la loma "amarilla" de buen humor.

El terreno era muy quebrado, con muchas piedras en el camino, la loma "amarilla" era la mas temida de todas, su inclinacion superaba los 10 grados, era de piedra lisa y sobre ella había que hacer un giro de casi 90 grados. Teníamos que bajarnos y no pocas veces los adultos debían adicionar su tracción bípeda para completar el necesario 4X4 y asi superarla.

El epicentro estaba en lo alto de una colina, había una casa con tres cuartos, una sala comedor, una cocina amplia con una gran despensa, el baño estaba a 10 metros de la casa. En el comedor había una nevera que funcionaba con gas propano; en frente había un enorme granero, en donde estaba una maquina trilladora, con coreas y poleas gigantes, dos terrazas para asolear el grano del café, el chasis de una Dodge Power Wagon modelo 50 y en la parte posterior una planta que generaba electricidad; Luego estaba el corral, después un depósito, la casa de los trabajadores, un corral para aves y una porqueriza.

En el centro había un enorme quiosco de palma sitio en el cual se desarrollaba la parte social del grupo, se colgaban hamacas, se contaban historias y leyendas clasicas como la del tigre que rondaba el lugar,el fantasma del camino, la llorona, chistes, se escuchaba musica en radios grandes que funcionaban con seis u ocho baterias "Everready" las del gato. A 200 metros estaba una casa moderna construida por el estado en donde funcionaba una oficina del INDERENA. Hace 50 años el abuelo Julio se preocupaba mucho por el cuidado los árboles y los animales.

El día nos saludaba muy temprano con el canto de los gallos y el bramar de los terneros, la sempiterna ordeñada, el pastoreo del ganado, la asistencia veterinaria, el arreglo de las monturas, la preparación de los alimentos, la visita a la huerta, la recogida de los huevos, el conteo de los pollitos.

Nos divertíamos de lo lindo, a cierta distancia estaba el Rio Aracataca, hermoso, con sus aguas frias y transparentes nos bañabamos allí, previa organización de un emocionante paseo, o en la quebrada, la cual estaba mas cerca y en temporada de lluvias recibía el agua de una cascada de mediana altura, motivo del nombre del lugar; La alimentación era inmejorable: carne, pescados, leche, queso, mantequilla del lugar, frutas, tubérculos, hortalizas, verduras, condimentos de la huerta y con no poca frecuencia carnes exóticas: conejo, guartinaja, zaino, iguana, venado, carnero, gallinas salvajes, y otras que no recuerdo, toda una despensa a nuestro alcance.

Montabamos a caballo, ibamos de pesca o de caza, contemplabamos aves de todos los tamaños y colores, arboles gigantescos, visitabamos a los pocos vecinos que se encontraban a varios kms de distancia, participábamos de la busqueda del ganado extraviado, en fin, el sitio deseado.

Era muy triste el final de la temporada de descanso, abandonábamos la finca esperando regresar en las próximas vacaciones.



















sábado, 4 de septiembre de 2010

LA SOLEDAD Y YO EN CONTUBERNIO

Cuando era apenas un niño, mi madre tomò una crucial determinacion: "Lo mejor apara ti es que permanezcas en casa" me dijo o lo pensò no estoy seguro, tal vez llevada por su instinto, aplicò la teorìa del mal menor, y se lo agradezco.
Viviamos en una zona muy pobre, en donde con algunas excepciones, los niños no conocìan la niñez, tenìan que sobrevivir a como diera lugar y entonces eran adultos con cuerpos de niños, llenos de malicia y poco interesados en la buena educación idea a la cual habían renunciado junto a su cordón umbilical.
Entonces ante tan oscuro panorama en las afueras, me fui acostumbrando a estar solo, jugaba solo, imaginaba que estaba con un grupo de amigos y a cada uno le daba un nombre y un turno, y disfrutaba, la pasaba bien.

En la adolescencia, cuando la dictadura hormonal asume de facto el poder, me fui asomando al vecindario y comprobé lo fundado que estaban los temores maternos: mis dos mejores (y ùnicos) amigos se encontraron con la muerte temprana y abruptamente cuando apenas se despedían de la niñez, intentando escamotear migajas al destino, desafiando oscuros poderes y transitando en contra de las leyes; siete miembros de una familia de ocho, que vivian  cerca, aistieron al mismo encuentro antes de cumplir los 20 años, la última de los hermanos le hizo el quite a la muerte, cuando abandonó su casa al lado de un hombre mayor que se convirtió en su protector.

Desde entonces ella y Yo, no recordamos episodios de larga ausencia, la lealtad florece entre nosotros y nos extrañamos, creo, mutuamente. No dejo de dedicarle un tiempo razonable cada semana e incluso en mis momentos de euforia y de alegrìa, de grandes logros y triunfos, de grandes esperanzas y promesas, me retiro a su lado y juntos buscamos un lugar propicio para celebrar. Pero el ser su amigo implica  poseer  ciertas características de las cuales quizas la mas determinante es la timidez; la extroversión por ejemplo es una condición antagónica. Decía Neruda en una de sus cartas " La timidez es una condición  extraña del alma, una categoría, una dimensión que se abre hacia la soledad; también es un sufrimiento inseparable, como si se truvieran dos epidermis y la segunda piel interior se irrita y se contrae ante la vida"

Octavio paz  se refiere a ella como "una orfandad oscura, una conciencia de que hemos sido arrancados del todo; una ardiente búsqueda, una fuga y un regreso, una necesidad de restablecer los lazos que nos unían a la creación"
 "sentirse solo no es sentirse inferior, es sentirse distinto"